El gerente general de Ciedess (corporación de Investigación, estudio y desarrollo de la seguridad social), calificó de “preocupantes” las perspectivas para las pensiones de los primeros cotizantes de las AFP.
–¿No le parece una especie de “bomba de tiempo” que, tal como ha dicho Joaquin Vial, cerca del 60% de los primeros cotizantes de AFP se apresten a recibir pensiones en torno a $150 mil?
–Es un tema preocupante y a su vez el desafío que tiene que abordar particularmente el sistema previsional. Un sistema de previsión basado en el ahorro requiere que los chilenos entendamos su importancia y ojalá la del ahorro temprano y sistemático. Estamos viviendo más, afortunadamente tenemos una economía que nos permite tener trabajo más estable. Pero no hemos tenido una relación sistemática con el sistema operativo de la previsión. Es un tema que preocupa y es una materia de Estado.
–¿Qué reformas requiere nuestro sistema previsional?
–Tienen relación con cotizar más. Lamento que tengamos que esperar una ley para lograrlo. A todos nos ha quedado claro que el 10% no es suficiente. Varios economistas indican que debiéramos estar en torno al 14%. Incluso el presidente de los empresarios ha señalado que el empresariado está disponible para abordar esos 4 puntos. En segundo lugar, necesitamos abordar de manera más inteligente el desafío del envejecimiento. Ese es el reto para el siguiente gobierno. En tercer lugar, es básica la cultura financiera. Recibimos educación a través de la televisión, no de los oferentes del sistema financiero.
–¿Cómo ve los avances que se desarrollan en el Congreso sobre la materia?
–Lo que ha hecho este gobierno ha sido más bien continuar la implementación de algunos temas que estaban pendientes, particularmente, preparar el camino para que los que independientes se incorporen. No creo que haya avanzado mucho el gobierno en la conducción de los desafíos.
–¿En qué puede ayudar una AFP estatal a mejorar la efectividad del sistema?
–Una AFP estatal no va a mejorar el nivel de cotización, o de rentabilidad, y por tanto, los desafíos estructurales no los va a corregir. Pero sí va a ser una opción para aquella gente que crea que el Estado puede representar sus valores. Aunque obviamente una AFP estatal tiene que cumplir la normativa referida a las inversiones.
–¿Qué le parecen entidades como Felices y Forrados, cuyos estudios muestran que sus recomendaciones generan mayor rentabilidad?
–Todas aquellas iniciativas que le permitan al trabajador tener una participación más activa en la administración de sus fondos, son positivas. En esa perspectiva, si Felices y Forrados u otra agregan valor al sistema y empoderan para que uno pueda anticiparse y protegerse en caso de caída, o aprovechar una oportunidad de crecimiento, están en toda su lógica. El tema es que empiecen a reemplazar funciones de orientación que le corresponden a la industria formal. A partir de ello, termina siendo un desafío para la industria que sus afiliados reciban una orientación más precisa.
–¿Cuán complejo, para contar con los beneficios de la competencia, es que en nuestro país hayamos pasado de tener 30 a 6 AFP?
–El sistema ha ido disminuyendo el número de operadores y probablemente la cifra refleje una trayectoria natural sobre el tamaño del país. Chile tampoco representa un mercado tan grande como para que hayan sobrevivido eventualmente 30 operadores, porque los niveles de funcionamiento de una administradora probablemente requerían economías de escala mayor. Creo que todavía hay espacio para que haya competencia, incluso entre los 6 actores.
