Superintendente de Pensiones abrió debate sobre la rentabilidad de las AFP

“Las pensiones son bajísimas (…) la rentabilidad sobre capital del administrador es boyante”. Este fue el modo en que el superintendente de pensiones, Álvaro Gallegos, criticó la semana pasada la diferencia entre los dividendos que han obtenido las administradoras de esta industria (sus accionistas) y lo que han percibido, en definitiva, sus afiliados. Así, en el marco del seminario “optimizando las inversiones del sistema de pensiones” organizado por Icare, Gallegos recordó que, desde que se crearon los multifondos, su rentabilidad promedio está en torno al 6% y la de las AFP cercana al 24%.

Sin ir más lejos, el año pasado, mientras la rentabilidad real anual de los fondos de pensiones (considerando el fondo C) fue de 4,7%, las administradoras obtuvieron un retorno patrimonial promedio de 31,4% (con ganancias por $347.000 millones), casi siete veces por sobre lo logrado por el fondo que se encuentra justo en el centro de las alternativas existentes.

En tanto, en 2012, el fondo C rentó un 4,61% en promedio, mientras que las AFP exhibieron un retorno patrimonial de 26,9%. En 2011 y 2010, a su vez, se observaron dispares cierres en el citado fondo, de -3,79% y 4,61%, respectivamente, al tiempo que las administradores lograron cifras de 18,6% y 27,9%.

En la práctica, comenta Gino Lorenzini, fundador de Felices y Forrados (F&F) “al final, la rentabilidad del accionista nunca ha tenido pérdidas en ningún escenario, y además, en promedio, si uno excluye el año 2008, está se ubica en torno al 25%, siendo que el promedio de los afiliados está en torno al 6%, sin contar el descuento por comisiones. Entonces acá claramente hay una rentabilidad muy superior de parte de las AFP”, sostiene.

Un riesgo que corre el controlador de la administradora es el encaje, por cuanto la AFP debe invertir un 1% de su patrimonio, replicando la cartera del fondo de pensiones. Esto fue establecido como un incentivo para que las políticas de inversiones no sean negligentes, considerando que se haga bien o mal, al término del mes el afiliado igual está obligado a pagar las comisiones.

¿Hacia Dónde?

Para la autoridad, el diagnóstico central es uno solo: “las pensiones son bajísimas (…) no puede ser que un trabajador que ha dedicado toda su vida esforzadamente a sostener a su familia y a progresar, tenga el riesgo de caer bajo la línea de la pobreza. Un sistema de pensiones no puede permitirse aquello”. Gallegos dijo que ante esto, es lógico recomendar que para los fondos de pensiones sea elegible la inversión en acciones de las AFP. Dadas las citadas rentabilidades, según el superintendente, esta “es la mejor inversión que hay”, y criticó: “¿cómo no va a sentir el afiliado una distancia con su gestor? Los pocos que ven los números ven que aquí tenemos intereses dispares”.

Lorenzini explica que dicha modificación sólo se puede realizar bajo acción directa del Presidente de la República, y que, dado lo expresado por Gallegos, esta es la primera vez que se abre esta puerta con tanta nitidez. “De hecho, si lees entre líneas, él quiere abrir la opción de que las AFP inviertan en sí mismas. Es casi la idea de F&F, pero al revés. ¿Cómo subiría la rentabilidad de los afiliados, si fueran dueños del 50% de la AFP? Eso sí que sería un círculo virtuoso”, complementa.